Es una película que a mí me entra como agua, un entretenimiento de space opera palomitera que combina la ciencia ficción, la fantasía y la aventura, así como la arqueología egipcia y la tecnología alienígena. Con un reparto muy de la época, donde James Spader hace del coprotagonista científico (el cerebro de la misión) y Kurt Russel del coprotagonista militar (el músculo de la misión), dos visiones más o menos contrapuestas que irán convergiendo hacia un punto de vista común. La estética desértica y de civilizaciones antiguas encaja extrañamente bien con los dispositivos de tecnología hiperavanzada y las naves espaciales, con un villano clásicamente megalómano que representa al dios Ra egipcio (y que en realidad es el último de su especie alienígena) en modo emperador galáctico. Es cierto que este tipo de pelis envejecen regular desde un punto de vista cultural, donde los blanquitos avanzados de la Tierra llegan al planeta "atrasado" mezcla de la sociedad egipcia y la bereber, que queda fascinada por ellos y los recibe casi como a dioses. Problemático, como poco.
Aún así me parece una de esas películas de la ciencia ficción ochentera y noventera donde no tenían miedo a mezclar un montón de elementos aparentemente conflictivos por el puro placer de la diversión y la aventura, con la idea de crear una mezcla llamativa que llevase a la gente al cine (cuando todavía se iba al cine). Sin miedo al fracaso, siempre palante. Este tipo de mierdas disfrutonas que yo me sigo metiendo a día de hoy por el culo y que disfruto como un gorrino en un lodazal. Stargate tiene, además, ese misticismo pseudohistórico y conspiranoico para los más fans de cosas ridículas como Alienígenas Ancestrales y flipaos que se dedican a "rastrear evidencias" de extraterrestres en la historia de la Tierra. Y bueno, es el origen de toda una franquicia de space opera con varias series y películas que continúan su estela. Un clásico del género.
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