Crítica de El diario de Bridget Jones por Obscuritas
Redactada: 2024-01-04
Ay, Bridget, no sabes cómo te entiendo. No fumo, pero pijama calentito, sofá, manta, un buen lingotazo y una buena serie... Planazo. Pero claro, luego resulta que por eso, y porque hablas más de la cuenta, es por lo que estás soltera a los 30 o más. Porque sí, aquí tenemos a otra "solterona" con poco más de 30 a la que intentan emparejar con cualquier tío y no dejan de preguntar cuándo va a dejar de estar soltera porque eso está muy mal. Y, por supuesto, el problema lo tienes tú y tienes que cambiar, porque cómo no vas a tener tú la culpa.
Ay, que me enfado. Sigamos.
Está claro que es hija de su tiempo, y diría que por entonces ya no era correcta, así que ahora esas cosas quedan bastante peor. Pero quitando eso, es una comedia romántica bastante típica, con el típico triángulo amoroso donde los personajes, aunque todo británicos y elegantes, son también muy cliché. Por un lado tenemos la chispa, el gamberro, divertido y mujeriego por el que todas están locas y lo sabe. Por otro, la serenidad, el simpático, correcto y tal vez un poco aburrido pero que representa la estabilidad.
La parte de los correos electrónicos y que sea una editorial me ha recordado a Cincuenta sombras de Grey, aunque obviamente esta es anterior, imagino que tomaron ciertas referencias de aquí. Y aquí también tenemos otras referencias, como a Titanic.
Renée Zellweger está chispeante, hace suyo al personaje y es seguramente el más conocido de su carrera incluso a día de hoy. Hugh Grant estaba en la cresta de la ola, era el rey de las comedias románticas, el eterno seductor, y el papel le va como anillo al dedo, aunque nunca me ha parecido atractivo, pero eso ya es una opinión personal. Y Colin Firth es la elegancia y el saber estar personificado, pero además es achuchable incluso cuando pasa bastante desapercibido. También tenemos a Embeth Davidtz (vaya nombrecito, la virgen), la profesora Honey de Matilda, aquí haciendo de arpía cazahombres para dar más salseo, y al encantador Jim Broadbent, su trama me ha dejado muy blandita.
En general es bastante predecible, porque es evidente, cuando Daniel cuenta lo que pasó entre Mark y él, que no es cierto y que de hecho fue él el del lío. Lo mejor es que al final la enseñanza que queda es muy positiva, lejos de todo lo malo que comenté en el primer párrafo, sabe arreglarse a sí misma. Y es entretenida, ligera y encantadora, y la pelea a golpe de It's raining men me ha parecido una maravilla. En general la banda sonora es muy apropiada para esta película, muy de los 2000.
Al final reconozco que no sólo me ha gustado, sino que me ha puesto muy tierna. Puede ser porque sigo enferma, pero qué importa, al final es una feel good movie en toda regla.
Eso sí, yo también escogería el vodka, Bridget.
Ay, que me enfado. Sigamos.
Está claro que es hija de su tiempo, y diría que por entonces ya no era correcta, así que ahora esas cosas quedan bastante peor. Pero quitando eso, es una comedia romántica bastante típica, con el típico triángulo amoroso donde los personajes, aunque todo británicos y elegantes, son también muy cliché. Por un lado tenemos la chispa, el gamberro, divertido y mujeriego por el que todas están locas y lo sabe. Por otro, la serenidad, el simpático, correcto y tal vez un poco aburrido pero que representa la estabilidad.
La parte de los correos electrónicos y que sea una editorial me ha recordado a Cincuenta sombras de Grey, aunque obviamente esta es anterior, imagino que tomaron ciertas referencias de aquí. Y aquí también tenemos otras referencias, como a Titanic.
Renée Zellweger está chispeante, hace suyo al personaje y es seguramente el más conocido de su carrera incluso a día de hoy. Hugh Grant estaba en la cresta de la ola, era el rey de las comedias románticas, el eterno seductor, y el papel le va como anillo al dedo, aunque nunca me ha parecido atractivo, pero eso ya es una opinión personal. Y Colin Firth es la elegancia y el saber estar personificado, pero además es achuchable incluso cuando pasa bastante desapercibido. También tenemos a Embeth Davidtz (vaya nombrecito, la virgen), la profesora Honey de Matilda, aquí haciendo de arpía cazahombres para dar más salseo, y al encantador Jim Broadbent, su trama me ha dejado muy blandita.
En general es bastante predecible, porque es evidente, cuando Daniel cuenta lo que pasó entre Mark y él, que no es cierto y que de hecho fue él el del lío. Lo mejor es que al final la enseñanza que queda es muy positiva, lejos de todo lo malo que comenté en el primer párrafo, sabe arreglarse a sí misma. Y es entretenida, ligera y encantadora, y la pelea a golpe de It's raining men me ha parecido una maravilla. En general la banda sonora es muy apropiada para esta película, muy de los 2000.
Al final reconozco que no sólo me ha gustado, sino que me ha puesto muy tierna. Puede ser porque sigo enferma, pero qué importa, al final es una feel good movie en toda regla.
Eso sí, yo también escogería el vodka, Bridget.
Guion
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Banda sonora
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Interpretación
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Efectos
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Ritmo
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Entretenimiento
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Complejidad
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Sentimiento
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Duracion
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Credibilidad
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Fotografía
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Dirección
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