Crítica de Abre los ojos por gjulo
Redactada: 2025-02-15
Segunda película de Alejandro Amenábar tras "Tesis", "Abre los ojos" sigue a César, internado en una unidad psiquiátrica por asesinato pero que niega cualquier acto criminal por su parte. Interrogado por un médico, poco a poco va aceptando su pasado.
Desde el principio de la película, Amenábar alterna pasajes en la unidad psiquiátrica con un psicólogo y flashbacks a una parte concreta de su pasado y a uno de sus encuentros. Centra su cámara en el personaje de César y descubrimos la galería de personajes que le rodean, en particular dos mujeres, una a la que acaba de conocer y de la que se enamora, y otra que está encima de él y de la que intenta deshacerse.
Con un montaje ingenioso y un guión igualmente ingenioso, Amenábar nos introduce poco a poco en un rompecabezas de manipulación, muerte, fingimiento, visiones y angustia. Cautivadora en todo momento, la película nos lleva luego a través de un abanico de sentimientos, desde el cuestionamiento hasta la angustia. La trama está bien construida, es sorprendente, a veces fascinante y diabólicamente eficaz.
Alejandro Amenábar domina su película de principio a fin. Muy bien dirigido, crea una atmósfera fascinante que se vuelve cada vez más inquietante, preocupante y misteriosa. La muerte está omnipresente, y el director explora la frontera entre el sueño y la realidad, así como la apariencia y la percepción de los demás. Logra crear tensión e intensidad en su película, que se hace cada vez más presente. Los actores, en particular Eduardo Noriega en el papel principal y Penélope Cruz, están impecables.
Una película que no deja indiferente a nadie. Entre el sueño y la realidad, Alejandro Amenábar sublima un guion ya de por sí muy interesante y hace que su película sea cada vez más fascinante, misteriosa y angustiosa.
Desde el principio de la película, Amenábar alterna pasajes en la unidad psiquiátrica con un psicólogo y flashbacks a una parte concreta de su pasado y a uno de sus encuentros. Centra su cámara en el personaje de César y descubrimos la galería de personajes que le rodean, en particular dos mujeres, una a la que acaba de conocer y de la que se enamora, y otra que está encima de él y de la que intenta deshacerse.
Con un montaje ingenioso y un guión igualmente ingenioso, Amenábar nos introduce poco a poco en un rompecabezas de manipulación, muerte, fingimiento, visiones y angustia. Cautivadora en todo momento, la película nos lleva luego a través de un abanico de sentimientos, desde el cuestionamiento hasta la angustia. La trama está bien construida, es sorprendente, a veces fascinante y diabólicamente eficaz.
Alejandro Amenábar domina su película de principio a fin. Muy bien dirigido, crea una atmósfera fascinante que se vuelve cada vez más inquietante, preocupante y misteriosa. La muerte está omnipresente, y el director explora la frontera entre el sueño y la realidad, así como la apariencia y la percepción de los demás. Logra crear tensión e intensidad en su película, que se hace cada vez más presente. Los actores, en particular Eduardo Noriega en el papel principal y Penélope Cruz, están impecables.
Una película que no deja indiferente a nadie. Entre el sueño y la realidad, Alejandro Amenábar sublima un guion ya de por sí muy interesante y hace que su película sea cada vez más fascinante, misteriosa y angustiosa.
Guion
0 ✮
Banda sonora
0 ✮
Interpretación
0 ✮
Efectos
0 ✮
Ritmo
0 ✮
Entretenimiento
0 ✮
Complejidad
0 ✮
Sentimiento
0 ✮
Duracion
0 ✮
Credibilidad
0 ✮
Fotografía
0 ✮
Dirección
0 ✮
Valoraciones en tu crítica:
Todavía no hay comentarios
Comentarios