Críticas de La mano del diablo

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Un artista en apuros compra un talismán que le da amor, fama y riqueza. El talismán es una mano izquierda cortada, y funciona perfectamente, de hecho, mágicamente. Pero, por supuesto, no hay nada gratis en este mundo, y después de un año, el diablo viene y pide lo que le corresponde.

1943
80 min
Fantasía Drama Terror

RESEÑAS Y VALORACIONES DE La mano del diablo

Pocas cualidades hay tan loables como la de luchar por aquello que se desea, aunque también ninguna tan perversa como la de hacerlo, además, sin considerar todo el sacrificio exigido. Traspasar la difusa línea que separa la ambición de la condena hasta deformarla, como así le ocurrirá a nuestro desdichado protagonista, en esa clase de pacto mefistofélico que ata a todo ser humano, aunque sea en lo más profundo del subconsciente, a sus más oscuros y secretos anhelos. En este caso, y bajo la dirección del por aquel entonces veterano Maurice Tourneur, para tomar la historia de Roland Brissot —un pintor mediocre tentado por el éxito— y reformularla, debatiéndose siempre entre el onirismo y la fatalidad, en esta fascinante fábula moral sobre el precio del deseo, la fragilidad del alma y, en definitiva, el descenso final al más profundo abismo de la propia vanidad. Un particular infierno donde Roland no encontrará, sin embargo, azufre hirviendo ni fuego eterno; tan solo la creciente sensación de vacío que supone el hecho de descubrir, quizás cuando ya es demasiado tarde, que todo aquello obtenido sin esfuerzo, incluso cuando se acerca tanto a la realidad soñada, no solo llega para no saciar nuestro implacable deseo, sino también para llevarse consigo —y jamás devolverlo— un pedacito de nosotros mismos.

La película, concebida en plena ocupación francesa por parte de los nazis, aprovechaba todo ese contexto sociopolítico, tristemente dominado por la miseria y el miedo, para articular una suerte de alegoría soterrada, de tintes casi espectrales, sobre el sometimiento y la pérdida de la voluntad. Tanto es así que todo cuanto conforma la película, desde su palpable tenebrismo pictórico —de evidentes reminiscencias al expresionismo alemán— hasta su forzoso minimalismo formal, parece contribuir a ese siniestro microcosmos donde la naturaleza misma del mal, lejos de verse como una fuerza externa y superior, no hace sino revelarse como algo mucho más cercano y tangible. Incluso la propia figura del diablo, aquí reimaginado como un hombrecillo apocado, de trato amable y convincente dialéctica, no representa tanto al mal absoluto como, por otro lado, a esa fuerza insidiosa que persuade y corrompe desde lo puramente terrenal; desnudando así la debilidad moral de todos aquellos que, por miedo o comodidad, acaban doblegando su alma ante la más exigua tentación. Tourneur, en ese sentido, construye un apasionante y atemporal relato donde el terror, lejos de habitar en lo meramente sobrenatural, lo hace en esa extraña inclinación, tan desoladora como humana, que nos invita a negociar con el diablo, arrastrados siempre por sus seductoras promesas, aun cuando ya intuimos que lo que se esconde bajo su máscara es, pese a todo, un rostro humano.

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8 / 10
La Mano del Diablo (La Main du Diable) es un drama de fantasía oscura, suspense y algo de terror de 1943 que está dirigido por Maurice Tourneur, y basada en la novela del año 1832, La Main enchantée (La Mano encantada) de Gérard de Nerval.
Esta película está protagonizada por Pierre Fresnay, Josseline Gaël, Noël Roquevert y Pierre Palau como el amable pero a la vez inquietante hombrecito.
El filme nos cuenta en esta ocasión la historia de Roland Brissot, un pintor fracasado, que recibe de un extraño un pequeño cofre que contiene una mano disecada, convencido por el anterior poseedor de esta, de que sus virtudes mágicas serán la solución a todos sus problemas, y lo cierto es que la mano, aunque parece estar maldita de alguna forma, otorga, sin embargo, a su portador un talento artístico extraordinario.
Por lo que gracias a ella, Brissot logra la fama y el éxito deseados en el mundo del arte, pero para su desgracia pronto descubre que la mano tiene un origen demoníaco, por lo que si muere estando en posesión de ella, perderá su alma.
Y esta noción hará que Brissot comience a vivir atormentado temiendo perder su posesión más preciada, su propia alma, así es que la obsesión de que el demonio pronto reclamará lo pactado crece cada día, nublando cualquier atisbo de felicidad.
Así que nuestro pintor se dedicará desesperadamente a intentar romper la maldición, para lo que tendrá que librarse primero de ese objeto maldito, pero, ¿podrá Brissot cambiar su destino y ganarle este pulso que parece a todas luces perdido al diablo? ¿o acabará finalmente condenado a la eternidad tras haber disfrutado tan brevemente de sus sueños?
La verdad es que a mi me ha gustado bastante esta cinta y por eso te la recomiendo, ya que me recuerda a los cuentos clásicos, con su dosis de oscuridad a la vez que con unas moralejas que nos previenen de los peligros de la ambición desmedida, del desear cosas tan efímeras como la fama o la celebridad, en vez de las cosas que realmente si importan como el amor... Además creo que la historia está contada a buen ritmo, sin tomarse prisas, pero manteniendo la tensión y el misterio cuando tiene que mantenerlo... Todo ello sin olvidarnos de la escena de la cena durante el carnaval con esos extraños contándole sus historias a Brissot, que a mi me ha parecido bizarra pero a la vez mitiquísima.

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