Corrían los ya lejanos años 80 en Hong Kong cuando Wong Jing, justo en pleno auge del género de acción, sorprendía a todo su país con 'God of Gamblers', una peculiar combinación de cine de apuestas, artes marciales, melodrama y comedia en la que casi cualquier giro de guion, por loco que parezca, tiene cabida. En Hong Kong fue un éxito incontestable, arrasando en taquilla y reafirmando la estelar trayectoria de Chow Yun-fat, quien daba aquí vida a Ko Chun, un habilidoso jugador que es capaz de ganar en cualquier juego que se le ponga por delante. Carismático, engominado hasta las cejas y siempre con un as bajo la manga, Ko Chun verá su suerte cambiar por completo cuando, inmerso de lleno en una trama de venganzas, sufra un aparatoso accidente y conozca a Little Knife (Andy Lau), un granuja de medio pelo con una ambición inversamente proporcional a su destreza en el juego. Una trama, a priori, bastante tópica, solo que salpicada de mucho humor, buenos intercambios de tortas y la continua sensación de que, en realidad, nada tiene sentido.
Visto así podría parecer que estamos ante la clásica parodia del género, pero lo curioso es que la película nunca llega a alcanzar el estatus de comedia absurda, sino que, en su lugar, deja que la historia vaya discurriendo con relativa seriedad mientras, a la vez, nos bombardea con inesperados y frecuentes puntos de humor. El resultado, aun pecando en ocasiones de rozar el caos absoluto, sabe moverse con bastante acierto entre los diferentes palos que intenta abarcar, consiguiendo que haya momentos en los que el conjunto parezca un delirante cruce entre 'Rain Man', 'Casino Royale' y cualquier película de Jackie Chan y que, pese a ello, todas las piezas acaben encajando con solvencia. También es verdad que quizás le sobre algo de metraje, pero, dejando eso de lado, creo que 'God of Gamblers' es una simpática opción para todos aquellos que busquen hostias como panes, partidas de cartas y tontadas varias reunidas en una misma película. Apuesta segura para un rato divertido.
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